Holly una chica huérfana que no cree ni en sueños ni en esperanzas, se ve envuelta en un nudo de sensaciones... James, Jorge y Holly, todos unidos por un único lazo: Holly Smith.

sábado, 26 de marzo de 2011

Capítulo 23: Quiero ser parte de tu melodía.

Me empuja contra la pared y me besa con desesperación, con ansia, con ferocidad... James, cumplió su promesa y por la noche, ya tarde, fue a mi cuarto.
-Mi madre me ha echo probar un montón de trajes de gala, es más pesada con mis fiestas. Según ella es para que la gente cuchichee de lo genial que será la fiesta -nos sentamos en la cama-
-Tienes suerte, al menos celebras tu cumpleaños. -me abraza a modo de consuelo-
-¿Mañana salimos no? Todo el día... si te apetece -me mira con unos ojos tiernos-
-Sí, pero por la tarde -frunce en ceño- es que por la mañana quería pasarme por una librería.
-Bueno... Pero por la tarde te llevaré a caballo a algún lugar, ¿qué te parece?
-Me parece genial siempre y cuando sea contigo -esas palabras le derritieron el corazón, por lo que me besa con suavidad y susurra: Quiero ser parte de tu melodía. No entendí eso último pero me pareció bonito-
***
A la mañana siguiente, me desperté temprano para ir al pueblo. Salgo con la fría brisa de la mañana, hay niebla, y casi no se distinguen las casas del pueblo. Entro a la librería.
-¡Hola! -dije alegre al entrar, no había nadie- ¿Hola? -dejo la bolsa, con ropa de la señora de la casa, en el suelo-
-¿Le puedo ayudar en algo? -me pregunta una chica, me doy la vuelta, su melena es rubia y sus ojos son cristalinos-
-Sí... buscaba al propietario de la librería.
-Ohh sí, ha ido a su casa a preparar algunas cosas.
-¿Con qué motivo? -se encoge de hombros-
-No lo sé, me ha dicho que le cuidara la tienda unas horas, que estaba ocupado. -me supongo que esa chica sería alguna camarera por el delantal que llevaba- Si quiere le puedo dar la dirección de su casa.
-Ohh no hace falta.
-¿Seguro? Si dices que tan bien le conoces, no le importará. No es molestia para nada.
-No hace falta en serio, además, tenía que irme ya a la casa donde trabajo, pero gracias por las molestias.
-No se merecen. Hasta otra -me sonríe-
Lo que haré será pedir el próximo sábado una hora libre para visitarle, ya que por el resto de la semana no puedo.
***
Cuando ya era por la tarde, James me dijo que me pusiera ropa cómoda para montar a caballo.
-A ver, deja que te ayude -me coge por la cintura y sin dificultad alguna me sube al caballo, después lo hace él y le da un suave latigazo para que cabalgue, agarro su cintura.
Estuvimos en el lago de la otra vez, yo acostada sobre su regazo y él jugando con mi pelo. A veces, intercambiábamos miradas y sonrisas tímidas, otras, los sentimientos nos vencían y acabábamos besándonos con suavidad y ternura. Me quedé dormida, y cuando desperté él sonreía.
-¿Qué pasa? -pregunto desorientada, y con gesto vacilante me da un ramo de flores amarillas muy bonitas- ¡Vaya! ¡Son preciosas!
-Como tú -iba a protestar pero me acalló con un beso-
-¿Qué querías decir esta mañana con que querías ser parte de mi melodía? -me mira con melancolía-
-Eso lo decía mi hermano a Mandy -imaginé que Mandy sería su novia- Nunca lo entendí hasta que te conocí.
-¿Y entonces qué significa? -pregunté aún más curiosa-
-A mi deducción es que tu voz es como el aire que necesito para vivir, como el cantar de los pájaros por la mañana, como el amanecer. Es como decir que quiero ser parte de tu mundo. En resumen, eres como una melodía; hermosa al escuchar e imposible de olvidar...


Bueno, dije que habría una sorpresa pero no la puse porque me quedaría muy largo el capítulo, así que, en el próximo la pondré ^^


viernes, 25 de marzo de 2011

Capítulo 22: Lo prohibido se vuelve tentador

Una suave caricia en mi hombro me despertó, siento como James acaricia todo mi cuerpo. En silencio, abro lentamente los ojos y veo que me observa y en su cara se dibuja una sonrisa.
-Hola -dice en un suspiro, sonrío a modo de saludo y mis manos se posan en sus mejillas mientras, las suyas, viajan por mis caderas, sus labios se acercan a los míos hasta que se mueven acompasadamente.
-Tengo que ir vistiéndome.
-Mm... ¿Otra vez con lo mismo? No te escaparás tan fácilmente de mi -su mano se apoya en mi boca para que no proteste, me besa el cuello- No quiero que te vayas.
-Ya lo sé, ni yo pero... tengo que trabajar.
-Bueno, pero recuerda que mañana es domingo así que lo pasaremos juntos -asiento- y oye... No digas nada de esto a mis padres ya que sería probable que intentaran separarnos.
-Está bien -en eso tiene razón, yo no debería estar con él, ni siquiera debería hablarle, pero lo que siento por él supera todas esas cosas-
Voy a mi cuarto y me quito la ropa para ponerme el uniforme. Cuando estoy en ropa interior, James, abre la puerta, ya vestido y entra.
-Quería verte una vez más porque como no nos pueden ver juntos y no podré resist... -cierra la puerta y se interrumpe porque sus ojos vagan por mi cuerpo, empieza a hiperventilar, se acerca a mi y una mano se posa en mi mejilla y la otra en la parte baja de mi espalda. Me estrecha contra su pecho y me besa con desesperación.
-Echaré de menos tus besos mientras trabajo -dije sin pensarlo-
-Si puedo intentaré verte a escondidas -sonríe- me gusta correr riesgos.
-Jaja, vale, pero el riesgo soy yo y haz de tener cuidado -sus labios se posan en mi hombro hasta mi cuello, y de este hasta mis labios-
-Si tú eres un riesgo estoy dispuesto a correrlo -vio mi expresión de: ¡qué exagerado!- Anda vístete, antes de que te tire a la cama -su tono es burlón pero sus ojos expresan sus palabras, aunque, su cabeza, respeta todo mi ser-
Sale fuera y termino de vestirme, voy a la cocina y pongo la mesa para los señores, la mesa se va llenando, y James se sienta a un lado de ésta.
-Yo zumo -me dice James e intenta no reírse, pongo el café para el señor, el té a la señora, y por último, el zumo para James. Mientras se lo ponía, sus padres platicaban animadamente, y él no paraba de mirarme y sonreír, cuando me doy la vuelta para retirarme, él, cogió mi mano y me hizo girar, se muerde el labio y con un movimiento silencioso de labios dijo: te quiero. Salgo colorada a la cocina y me apoyo en la encimera, ¡no debe correr esos riesgos! Y menos delante de sus padres... ¡Aiis! Pero cuando tiene esos gestos conmigo hace que se me caiga la baba y suspire por él.
-Este riesgo me es tentador -dice James apareciendo por la cocina, me doy la vuelta asustada-
-¡Qué haces aqui! -dije sorprendida, mirando por la puerta para ver si venía alguien-
-Eres tan maravillosa.... No sabes las ganas que me dieron de besarte delante de mis padres... lo siento, es que lo prohibido se vuelve tentador -suspiro una vez más. Mira atrás para ver si hay alguien, y después, me coge en volandas y me sienta en la encimera, me besa con ansia y ferocidad, sus manos recorren mi cuerpo y las mías se quedan en su cuello, creo que los sentimientos nos traicionan, su respiración se acelera, me mira, me abraza, me vuelve a besar...-
-James hijo, ¿estás ahí? -me suelta de inmediato y se tira mantequilla a la camisa, solo una mancha-
-Sí madre -su madre aparece y nos mira- Es que me he manchado con la mantequilla de las tostadas, y he venido a darle a esta señorita la camisa y después me iba a cambiar.
-James, vamos a ir al pueblo a comprar los preparativos para tu cumpleaños, ¿vienes no? -dice sin hacer caso a lo que James dijo- 
-Sí claro, espera que me cambie y nos encontramos en el carruaje. -su madre asiente y se marcha-
-No sabía que era tu cumpleaños, ¿cuándo es? ¿Cuántos cumples 19?
-Es dentro de un mes, solo que siempre nos adelantamos en nuestras fiestas para prepararlo todo, y cumplo 18 solo que siempre digo que tengo 18 para que me dejen entrar en bares -frunzo el ceño- perdón, lo hacía para que me dejaran entrar -sonríe- Me tengo que cambiar la camisa -se quita la camisa y se la cojo para lavarla- Ya nos vemos ¿vale?
-Vale -dije algo triste. Ve mi reacción y me abraza con cariño-
-Si puedo te visito esta noche a tu cuarto ¿vale?
-¿Prometido? -dije haciendo pucheritos-
-Prometido.
Y me interrumpe con un beso voraz...

      Reflexión: Lo prohibido se vuelve tentador...

domingo, 20 de marzo de 2011

Capítulo 21: Esa noche

Observo cómo de nuevo como cierra los puños y se da la vuelta. Mi cabeza da vueltas, ¿es en serio lo que dice? ¿Es de verdad que siente por mi o solo lo dice porque es un mujeriego? ¿Qué quiere decir esto? ¿Cómo tengo que actuar? ¿Qué he de hacer? Se da la vuelta, y veo que sus ojos están húmedos, sin pensarlo, me acerco a él y con mis dedos le quito las lágrimas. Coge mi mano antes de que roze su ojos.-Ahora entiendes por qué antes no te hablaba, tuve muchas discusiones con mis padres por esto, ellos no quieren que me pase como a mi hermano, quieren que tenga una esposa de alta sociedad, que sepa bailar, cantar, dibujar, que toque instrumentos, si puede ser que hable varios idiomas, que sea buena esposa y el día de mañana buena madre, que tenga buenos estudios y sea educada. Al principio solo quería acostarme contigo, siempre he sido asi, quizás sea porque nunca he conocido a alguien que me haga sentir algo especial, pero ahora -sus manos cogen mi cabeza- es que ahora siento tanto por ti, ¡nunca sentí esto por nadie Holly! Hace días que no duermo porque pienso en ti, hace días que todas las cosas que mi madre esperaba de una mujer me daban igual porque todo eso no te hace falta, porque tú tienes algo que ninguna mujer tiene; y es el haber echo que me enamore de ti. Puede que no te lo creas, y no te culpo por ello ya que te hice daño y al principio solo te utilizaba, pero haré lo posible para que veas que no te quiero por interés, Holly... -rozó mi clavícula con sus dedos- No sabes lo que me produce estar contigo, nunca creí en enamorarme, has echo que todo el tiempo de mi vida se convierta en polvo... no sé si me explico -se muerde el labio inferior- Si yo cuando era joven sabía que algún día te encontraría, nunca hubiera echo lo que hice. -mi corazón late fuerte- Di algo por favor. -se aparta y se lleva una mano a su pelo nervioso, desesperado, pero es que no sé que decir-
-Yo... no sé que decir.
-Solo quiero que me digas que piensas, pero sobretodo que sientes. Ya sé que tú quieres estar con otro chico y que él no te hace ni caso, pero yo te puedo enseñar a amar, y te puedo enseñar a olvidarle. -mis pasos fueron solos hasta la puerta de su casa, con él a mis pies, no sé por qué caminé, ¿sería por miedo? ¿Sería porque no sé como decirle lo mucho que le quiero? -Holly... -dijo en un susurro- Te quiero... -se acerca más a mi hasta que nuestros labios escasean de centímetros- ¿Puedo... besarte? -pregunta, es extraño que lo pregunte, según como era antes ya lo habría echo, ¿me querrá de verdad?-
-No sé si sabré hacerlo... nunca lo he echo. -dije confusa, sonríe aliviado-
-Es imposible... -con gestos vacilantes, sus manos rozan mis mejillas sonrojadas, uno de sus dedos tocan mis labios a la vez que eleva mi barbilla, y sin decir ni añadir nada más, sus labios se acercan a los míos, antes de que se toquen suspira, y con mucha delicadeza nuestros labios se rozan sintiendo un mar de sensaciones, entre ellas, el alivio de que al fin supe como reaccionar y a la vez de poder sentir esto, y también predomina el miedo, ya que no sé como funciona esto ni que va a pasar a continuación.
Sus ojos se abren al igual que los míos, veo que esta vez no sonríe, mis manos tocan sus mejillas y no sé como pero le susurré al oído te quiero, él traga saliva. Abre la puerta y coge mi mano, cierra la puerta y me empuja, con cuidado, hasta la pared de enfrente, esta vez con desesperación y sin pensarlo dejé que me besara, sus manos se apoyan en mi cintura y las mías en su rostro.
-Quédate esta noche conmigo -dijo en silencio y me corazón se aceleró-
-No sé... -por una parte tengo miedo de lo que pueda ocurrir y por otra no quiero que me echen pero se me hace inevitable quererle-
-Te prometo que no te haré nada que no quieras hacer, pero déjame sentir que me quieres como yo te quiero a ti... -besa mi cuello-
-Te quiero -dije sin pensar, y observo como sonríe-
Con cuidado, me coge en brazos y me lleva a su cuarto, yo con el corazón aún a mil. Llegamos a su cuarto. Se quita la ropa hasta quedarse en ropa interior, y yo hago lo mismo pero me deja una de sus camisas ya que se lo pedí. Se acuesta y yo hago lo mismo, sus brazos me rodean.
-James, te quiero desde el día en que te conocí, pero nunca sentí esto por eso nunca tuve el valor para decírtelo-dije al fin, sin temor-
-Me alegro de que digas eso, pero Holly, prométeme algo ¿si?
-¿El qué? -le miro y sus labios besan mi frente-
-Prométeme que pase lo que pase nunca te alejarás de mi, yo te prometeré nunca dañarte además que se me hace imposible, eres tan frágil, tan sensible, tan delicada, tan hermosa... -suspiro feliz y le beso con cuidado en los labios-
-Te lo prometo, te amaré con todo mi ser, porque eres lo único que quiero -sonríe dulcemente, me abraza y me besa sin fin...-

Esa noche, dormí rodeada por sus reconfortantes brazos. No dormimos, nos limitamos a mirarnos a los ojos y de vez en cuando a besarnos.
Muchas veces sentí sus labios por mi cuello, mis mejillas y después por la comisura de mis labios. Esa noche, sentí muchas sensaciones: amor, felicidad, miedo, desesperación, deseo, dulzura... Esa noche, fue la primera que James no hizo nada más de lo normal con una chica, esa noche, fue en la que yo me sentí alguien especial, alguien feliz, alguien amada...
Siempre he querido que las noches terminen para que empiece un nuevo día, para ver que me pasará al día siguiente, para que el destino juegue conmigo.
Pero por primera vez en mi vida, deseé que esa noche no terminara nunca.
***
Bueno, este capítulo lo he echo desde el corazón. No he sabido expresarme muy bien, sinceramente, no me ha gustado nada como me ha quedado jajaja. Pero bueno, decirles que James se ha dado cuenta de que quiere a Holly y ella también a él, solo que ella se siente una intrusa en el amor ya que nunca lo ha experimentado. Y por si caen dudas, ellos no se acostaron ni nada parecido, simplemente se mostraron gestos de amor ya que Holly no es de esas. Y también decirles que dentro de poco saldrá Jorge y ya verán que ocurrirá =D
Pues bueno, un beso enorme a todos/as y gracias de nuevo =)

sábado, 19 de marzo de 2011

Capítulo 20: ¿Sabes qué es...?

Días después, James y yo éramos casi como hermanos, a veces pensé que no le quiero como algo más, sino como a un amigo. Hoy, vuelve a ser domingo y todos han salido incluso sus padres. Estoy en mi cuarto leyendo uno de los libros que me presta James, tocan la puerta.
-Mm... pase -dije vacilante al ver que alguien toca mi puerta en vez de entrar-
-Hola -veo a James sonriente, pasa y le observo, dejo el libro a un lado y me siento en la cama al igual que él- ¿Quieres algo? -sigue sonriendo-
-Toma -su mano que estaba en su espalda, enseña que escondía varias rosas rojas-
-Ohh James, son preciosas -dije, me acerco a él y las cojo para olerlas-
-Las compré en el pueblo esta mañana, si quieres las pones en tu mesita de noche en un jarrón -señala uno que hay en el tocador- y asi tienes algo para que me recuerdes.
-Gracias de verdad -cojo el jarrón, echo agua y las pongo en la mesita. Me hace señas para que me siente en su regazo, asi lo hago y me estrecha contra su pecho. Estuvimos asi varios minutos, era reconfortante el estar rodeada por sus brazos, su mano roza mi mejilla y la otra se apoya en la parte baja de mi espalda, me acuesta en mi cama y el se echa a mi lado aun acariciándome la mejilla, después el brazo y por último apoyó la mano en mi cintura.
-Siempre te quedas en casa los domingos, anda que si no fuera por mi... vamos a dar una vuelta -dice dulcemente y salimos de la casa. Nos dirigimos a las afueras del pueblo-
-¿A dónde vamos?
-Ya verás -otra sorpresa, como la de la otra vez. 15 minutos después- ¿Estamos en un bosque?
-Espera -dice y coge mi mano para que no me caiga, tapa mis ojos y me lleva a algún lugar- Ahora, abre los ojos. -asi lo hago cuando me suelta, y a nuestro alrededor hay un hermoso lago cristalino- ¿Te gusta?
-¿Qué si me gusta? -le abrazo y nos quitamos los zapatos para tocar el agua con los pies, nos salpicábamos, jugábamos y reíamos. Me caigo al agua por su empujón y él viene y me recoge con suavidad, mi vestido está empapado-
-Anda, vamos a secarnos -me saca del agua y vamos a los árboles del lago- Quítate el vestido -frunzo el ceño- Holly, no va a pasar nada, es para que se seque -me quito el vestido dejando mi ropa interior al descubierto, coge mi vestido y en la rama de un árbol lo pone, se quita su camiseta azul y me la pone -Mucho mejor -dice apartándome el pelo mojado de la cara-
Nos echamos al suelo, yo con mi cabeza en su hombro, y sus manos rodeándome el cuerpo para que no pasara frío. En silencio, me quedo dormida y supongo que él también.
-Holly -dice una dulce voz- Abre los ojos -asi lo hago y veo a James sonriendo- Tenemos que ir volviendo, se hace tarde. -me levanta y mientras coge mi vestido ya seco me quito su camisa, se la devuelvo y me visto yo. El camino de vuelta a casa no es silencioso-
-¿Un chico de tu edad en esta época no debería estar ya casado? -le pregunto-
-Sí, pero prefiero esperar a la chica adecuada, además que una chica ya tiene mi corazón-
-Ahh -no sé por qué pero esas palabras me dolieron en el alma- ¿La conozco? -las palabras me salieron solas, como si no fuera yo quien hablaba, frunce el ceño-
-Mm... no, ¿por? -niego como diciendo que por nada- ¿Estás celosa? -parece divertirle-
-¡Qué va! Si me alegro, va siendo hora de que hagas tu vida con alguien... -y pensé: aunque preferiría que fuera conmigo...-
-Sí, tengo que pensar en mi futuro, y en mi futura familia también -no digo nada, las nubes comienzan a asomarse- ¿Y tú? ¿No piensas en casarte? ¿O en formar una familia?
-Sí, pero el chico al que quiero no me hace caso -dije eso en voz baja tratando de que las lágrimas no me traicionaran-
-Pues es tonto, tú te mereces a un chico que te haga feliz, no a uno que no te haga caso. -asiento-
Empezó a llover y corrimos, la lluvia empezó a caer más fuerte y, debido a mi torpeza, me caigo al suelo.
-¿Estás bien? -me grita porque suenan los truenos e impide que lo oiga bien-
-Sí, solo he resbalado -me ayuda a levantar y seguimos corriendo, por cualquier motivo, no sé cual, acabamos en el suelo, supongo que por el cansancio nos caímos, se empieza a reír y yo también, estoy encima de él- Venga, hay que llegar -me levanto y le tiendo mi mano, cuando se levanta sigo caminando y veo que está parado- ¿pasa algo? -dije a 3 metros más que él-
Viene hacia mi corriendo y me agarra por los hombros con fuerza-
-¡No aguanto más! -dijo casi enfurecido-
-¿Qué? -dije confusa, veo que ya estamos al lado de los barrotes de su casa-
-Mira, te he mentido. No tengo a ninguna chica con la que quiero estar porque todas me conocen como James, el chico que juega con las mujeres. Pero sí es verdad que quiero a alguien, ¿y qué hago? Ella no me quiere, como yo la deseo a ella. -sus palabras me hieren, me pasa lo mismo solo que es él-
-Díselo.
-¡No puedo! ¡No se da cuenta y eso me vuelve loco! ¿Sabes qué es verla todos los días y solo como a una amiga? ¿Sabes lo que es verla sonreír y no poder quitarle la sonrisa con un beso? ¿Sabes que es no poder protegerla con mis brazos? ¿No poder abrazarla mientras duerme? ¿No poder decirle un te quiero por miedo a que se asuste...?
-Claro que lo sé, pero ¿por qué me dices esto ahora? -dije aún más confusa-
Observo como sus puños se cierran y sus ojos también, y bajo esta lluvia repentina abre los ojos de nuevo, coge mis mejillas con sus manos y con una mirada seria y triste dice:
-Holly, ¿sabes que es... verte todos los días y no poder hacerte todo lo que he dicho?

domingo, 13 de marzo de 2011

Capítulo 19: Buenos días

Abro poco a poco los ojos dejando que la débil luz de la mañana me despierte. Estoy apoyada en el hombro de James y él me acaricia la cabeza, debe de estar despierto ya. Cierro de nuevo los ojos, ¿de verdad que no ha sido nada de esto un sueño? Suspiro tranquila.
-Buenos días -me dice en el oído y siento su aliento en mi mejilla que me cosquillea la piel-
-Hola -dije y veo su bello rostro con una tierna sonrisa dibujada en él- Me tengo que ir levantando, que pronto se despiertan los sirvientes -dije y me deshice de sus brazos-
-Noo espera anda -me agarra por la cintura y me tira sobre él haciéndome cosquillas-
-James -dije entre risas- Para jajajaja. -nuestros rostros se quedan a pocos centímetros de rozarse, siento su aliento en mis labios- James, tengo que trabajar -dije y me abraza contra él-
-Ya lo sé, pero te puedo dar el día libre -frunzo el ceño- que sí, y asi estamos todo el día juntos ¿si?
-Lo siento pero tengo que cumplir con mi deber, podemos esperar al domingo.
-Es mucho tiempo, andaaa -me dice haciendo pucheritos-
-No, y es un no rotundo, no me quiero jugar mi trabajo -sonrió y dejó que me levantara observando cómo lo hacía. Me siento rara, un momento... ¡mi ropa! ¿Dónde está mi uniforme? ¿Y por qué tengo una camisa blanca que me queda por las piernas? Le miro preguntándole y se acerca-
-Es que debías estar incómoda con ese vestido, asi que te puse una camisa mía, pero no te preocupes, en ningún momento hice algo que no debiera -me prometió- Tu ropa está en el baño. -entro en su baño y me veo en el espejo, esta camisa huele a él... me la quito oliéndola por última vez y me pongo el uniforme, salgo del baño y veo que ya terminó de vestirse-
-Te queda mejor mi camisa -arqueo una ceja- estás más... -se sonrojó-
-¿Estoy más qué? -dije divirtiéndome y se pone una mano en la cara-
-Nada...
-Dilo, por favor... -dije haciendo los mismos pucheritos que hizo él antes-
-Más... más sexy -se sonroja aún más y yo me empiezo a reír- ¿De qué te ríes? -me coge de la cintura y me hace de nuevo cosquillas, yo me intento escapar pero no lo consigo, nos caemos al suelo, él encima mía- No te escaparás tan fácilmente, encima que te piropeo. -una vez más, pude sentir su aliento en mis labios- A esto le llamo yo mañana con alegría, cosa rara que suceda. Tú has alegrado mi mañana, ¡ojalá pudieras quedarte a dormir aqui todas las noches! -hago ademán de que está loco y se ríe por ello- Ven aqui -me levanta del suelo y me estrecha contra su pecho, puff.. ¡qué felicidad! Me siento como en una nube-
-Tengo que trabajar -dije-
-No -sonrío al oír eso- Quédate aqui. -y aunque me costó me aparté de él y me dirijo a la puerta, me agarra del brazo y hace que gire- ¿No me das ni siquiera un beso de buenos días? -me pregunta y no reacciono ¿cómo se da un beso de buenos días?-
Ve que no hago nada y él sin vacilar, agarra mi barbilla y la eleva, y cariñosamente me da un beso en la mejilla dejando un sonoro ruido que hacen los besos en las mejillas. Me sonríe y sonrío desconcertada ¡qué sensación tan dulce!
-¿Pasa algo? -pregunta-
-Buenos días -le sonrío y abro la puerta-
-Buenos días -me dice siguiéndome el juego-
Salgo al cuarto de baño del pasillo y me doy una ducha, me pongo el uniforme y, como aún me queda tiempo, voy a la última planta que es el tejado y allí, entre las nubes del cielo, pienso en ese beso de "buenos días".
Cierro los ojos, suspiro y me dejo llevar por mis pensamientos que vagan sin fin una y otra vez por ese beso en mi mejilla, ¡cuántos escalofríos me produce al pensar en ello!
Mi mano se dirige a mi mejilla derecha y sonrío.

sábado, 12 de marzo de 2011

Capítulo 18: Miedo y deseo a la vez.

Cuando llegamos al jardín de su casa era bastante tarde, como mucho las dos de la madrugada.
-Oye... -dije- quizás entre por la puerta de atrás por si nos estén esperando... como la vez anterior. -dije tímidamente, me mira, parece que ya a recobrado el sentido común.
-No seas tonta -señala las ventanas- ¿ves que no hay luces encendidas? Eso es que aún están durmiendo, además, la puerta de atrás quizás esté cerrada. -en silencio, entramos con la respiración contenida. Coge mi mano porque estábamos a oscuras- Oye, ¿me ayudas a preparar la cama y las cosas para mañana? Es que dudo que lo hayan echo ya que no me esperaban despiertos.
-Mm... -vacilé, pero como es mi trabajo (aunque fuera de horarios) acepté- Está bien. -subimos las escaleras agarrados aún, noté como mi corazón se aceleraba cuando tocaba mi mano con la suya, llegamos a su cuarto y cuando encendió la luz y cerró la puerta, pude ver que estaba colorado a causa del alcohol. Fui directa a deshacer la cama mientras él entraba al baño y se cambiaba. Cuando salió, mi respiración se agitó; su pecho estaba al descubierto y solo llevaba la ropa interior (estaba guapo incluso con resaca) Le preparo la ropa para mañana y mirando al suelo, digo- Bueno, ya he terminado, me voy que estoy agotada.
-Oye Holly -dijo mirando también al suelo- siento... lo del... otro día -me mira- es que bastante tuvieron mis padres cuando mi hermano se enamorara de la sirvienta, y si piensan que yo también lo hago pues... -se acerca a mi y veo que sus ojos están arrepentidos-
-La verdad es que me dolió, pero ahora lo entiendo, no pasa nada -sonrío débilmente y él, vacilante, me abraza y apoya su barbilla en mi cabeza-
-Gracias por perdonarme. -de repente nos sentamos en el suelo y él empezó a contarme de nuevo lo de su hermano y otras cosas, como que había sido un poco rechazado por sus padres ya que siempre consideraron a su hermano mejor que él, y por eso se esfuerza al máximo con no decepcionarlos y me di cuenta, que hasta las mejores familias (en cuestión económica) también lo pasa mal. James, al recordar su pasado, se echó a llorar, y sin poder evitarlo, le atraje hacia mi para consolarlo- En serio Holly, te debo ya unas cuantas. Gracias por todo, ¿sabes? Has sido la única persona a la que le cuento mi pasado, no digas nada a mis padres, por favor -asiento, después de varios minutos por un agudo silencio, me mira serio y algo avergonzado dice: oye, sé que es bastante raro pero... ¿te importaría dormir conmigo esta noche? -frunzo el ceño, ¿está loco? -sé que es una locura, ¡pero hace tanto tiempo que no noto que alguien me consuela! Y sobretodo siempre me he consolado en silencio... nunca he tenido a alguien en quien confiar, y si te lo pido es porque confío, pero tranquila, no pasará nada -sus ojos sin querer, se humedecen-
-Está bien -dije al no poder negarme a sus ojos-
Se levanta, y con cuidado me eleva por la cintura.
-Pero mañana me despierto bien temprano, a parte de porque tengo que trabajar, no quiero más broncas y menos para que me echen -sonríe-
-Está bien. -se acuesta a un lado y me hace señas para que haga lo mismo, desconfío un poco pero acabo acostándome a su lado, me arropa y me quita el pelo de la frente. Después de un rato, noto que está temblando, no sé si preguntarle o directamente abrazarle para consolarle, mis brazos, temblorosos, se apoyan en su cintura, ve mis intenciones y se pone boca arriba y deja que ponga mi cabeza en su hombro y mis manos en su pecho, él dejó caer las suyas en mi cintura-
Oí como empezaba a roncar muy débilmente, le observo y mis manos sin pensarlo rozan sus mejillas coloradas, sonrío a oscuras de felicidad, suspira y sonríe ¡qué guapo está dormido! Parece un niño pequeño... Se mueve de repente y me paralizo, me abraza poniéndose de lateral. He de admitir que me asustaba la idea de dormir a su lado, pero en ningún momento se pasó de la raya, aunque de todas formas, no tiene el mínimo interés por mi, y también admito, que con estos gestos, me enamora aún más.
Hace una noche fría pero cálida a la vez, porque solo con sentir su roce contra el mío me producía el calor suficiente como para no congelarme, pero no significa que su tacto me produjesen escalofríos...
Y aqui estamos, yo asustada y él dormido.
Lo último que recuerdo de esa noche, es que me dejé adormilar en sus brazos.
Dejando que el miedo apodere mi cabeza, pero el deseo mi corazón...
Continuará...

jueves, 10 de marzo de 2011

Capítulo 17: Eso sí era amor y lo demás eran tonterías

Mis manos se pusieron en modo "ofensivo" para atacar a lo que fuera esa cosa si me trataba de hacer algo, Jorge una vez me enseñó a defenderme... pero dudo haber conseguido algo, y encima desperdiciar todo ese tiempo debido a mi torpedad...
-Puñeteros hombres, ¡que se habrán creído al echarme del bar! -esa voz... su voz...-              De repente, James aparece de entre la penumbra y me observa desconcertado al igual que yo a él, sus mejillas estaban rojas y parecía no sostenerse bien, parecía...¿borracho?-¿Qué haces tú aqui a estas horas?
-¿Yo? -ahora si que me comportaba como una auténtica torpe- No sé... ¿qué haces tú aqui?
-Lo mismo que tú -y agregó- no saber a donde ir ni qué hacer.
-Creí que no me dirigías la palabra -dije en un suspiro-
-Y así es -se sienta en la hierba- Pero que más da joder -nunca le oí decir esas palabras-
-¿Te encuentras bien?
-¡Cómo voy a estar bien! ¡Si siempre voy a los bares cuando estoy mal! ¿No me ves?
-Lo que veo es que me das miedo -se ríe-
-Hay Holly, ¿nunca has bebido? -niego con la cabeza- es la única forma de ahogar tus penas -frunzo el ceño- ¿acaso creías que mi vida era feliz, fácil, cómoda? Estás equivocada, mis padres quieren que sea alguien en la vida que yo no quiero ser, a mi me gustaría ser médico y en mis tiempos libres escritor vaya mierda, después tu único hermano se muere, y lo siento te mentí, no fue en un accidente, ¿sabes que le pasó? -volví a negar pero estaba paralizada- se enamoró de una sirvienta, muy hermosa por cierto, pero mis padres siempre intentaron destruir ese amor, hasta que los destrozaron a ellos, ¿sabes cómo? -antes de que respondiera habló- se juraron amor eterno ante mis padres, ellos intentaron llevar a mi hermano a Inglaterra, pero antes de que se marchara, esa misma noche, él quedó con ella en este mismo lugar, él a ella la mató, y ella a él le mató, ¿por qué lo hicieron? Supe la respuesta cuando aquella mañana, me desperté y vi una nota de él diciendo que se juraron amor y tanto él como ella estaban de acuerdo a estar juntos, y si tenían que morir, así lo harían... -su bello rostro se convirtió en una cara casi deforme por el sufrimiento y por las lágrimas que caían como lluvia. Se llevó las manos a la cara- Eso sí era amor y lo demás eran tonterías. -me miró e hizo que el estómago se me contrajera- Ayúdame Holly, sé que te hize daño con aquellas palabras, pero por favor ayúdame. -Al principio vacilé, pero después le arrojé a mis brazos dejando que cargara su sufrimiento en mi pecho, lloraba como si yo fuera su madre que le decía que solo se había caído. Estuvimos asi como unos largos 30 minutos, después paró de llorar y me miró-
-Anda, vamos a casa -me dijo y le ayudé a levantarse, con una mano agarré su cintura y él se apoyaba en mi cintura y mi hombro. No paraba de decirme que lo sentía, le pregunté varias veces por qué lo decía pero nunca respondió, se limitó a decirme una y otra vez lo siento.-
Era bastante tarde, cuando llegamos a casa observé que miraba al cielo
-¿Qué miras? -me observó y sonrió-
-¿Ves las estrellas? Para mi son todas las veces que me ha ayudado mi hermano. Para mi son todas sus sonrisas, todas sus esperanzas... pero la más grande -señaló a La Luna- es esa, su amor. Su eterno amor.
Continuará...

Espero que les guste, y decirles que este capítulo tiene 2ª parte y habrán sorpresas. Gracias por leerme. Un beso:
                              Jazmin