Holly una chica huérfana que no cree ni en sueños ni en esperanzas, se ve envuelta en un nudo de sensaciones... James, Jorge y Holly, todos unidos por un único lazo: Holly Smith.

jueves, 23 de junio de 2011

Capítulo 33: La felicidad

Susurros, oigo susurros por todas partes; mujeres riendo o suspirando, hombres mirando y compartiendo opiniones, más mujeres dándole un pequeño pellizco a sus maridos por mirar tanto; 3 escalones: veo a James que se acerca con los ojos abiertos, 2 escalones: pienso en la marcha de Jorge, 1 escalón: James traga saliva y me ofrece su mano, ningún escalón: ni una sola oportunidad de caminar más lento y así tardar más. Cojo la mano de James, está más guapo que nunca. Me acerco a un rincón y Marga se acerca y me da una copa, extraño por la falta de costumbre, la cojo y mojo los labios con ella. Es tu noche, dice Marga, sonrío y casi me ahogo. Elizabeth habla alterada con su hijo intentando que no se note, supongo que él dirá que era libre de escojer a quien quisiera. Alguien me frota los hombros, me giro; es Robert.
-Estás muy guapa -sonrío a modo de agradecimiento- Me permites un baile ¿verdad? -cojo su mano y empezamos a bailar, nunca he hecho esto pero intento esforzarme- Relaja los hombros.
-No puedo, todos me miran.
-Es normal, la belleza de cuando se es joven... -suspira recordando- No te preocupes, hablé con mi esposa antes de que tú bajaras, así que le puse al tanto para que no montara un espectáculo, al principio me dijo que te echaría la reprimenda pero opté por decirle que al personal no se le ha de tratar de tal forma y además que James era libre de escoger a su pareja de baile sin ser Marie.
-¿Por qué no puede bailar con ella?
-Oh sí que puede, pero no ser su pareja en el baile, son tradiciones estúpidas, recuerdo que una vez quise ser la pareja de baile de una novia que tuve y no se me permitió... He de decir que rompí esa norma y mis padres se murieron de la verguenza, pero me lo pasé en grande. -compartimos risas-
-Padre, ¿me permite? -me doy la vuelta y lo veo ofreciéndome su mano-
-Faltaría más. -le da una palmada en la espalda y se vuelve a su mujer para bailar; coje mi cintura y empezamos a bailar-
-Estás guapísima esta noche. -sonrío tímidamente-
-He de decirte que no soy muy buena bailando... Puede que te pise los pies.
-Advertido quedo, pero me arriesgaré.
-Sí, es cierto, quedabas advertido de que tu madre se enfadaría por mi culpa y, sin embargo, te has arriesgado.
-Simplemente me ha reñido un poco, ¿qué más da? No quiere dar qué pensar a los invitados. Además -levanta mi mentón- ¿Por qué te preocupas tanto?
-No lo sé.
-No lo sabes o no lo quieres decir -no puedo evitar reírme-
-Sigo pensando que yo soy el problema.
-Ohh sí, la chica de los ojos inocentes es el mayor problema. Aunque... Pensándolo mejor, pues sí, si lo eres.
-Oh por fin te das cuenta. Más vale tarde que nunca. -paramos de bailar aunque la música siga-
-Solo me he dado cuenta de una cosa, y es que tú has sido mi mayor problema para encontrar...
-Cielito, necesito tu ayuda ahora mismo... -Marie nos interrumpe y corta a James, me observa, y James mira su vestido, no se habrá dado cuenta supongo que por las prisas-
-Claro... Ahora vuelvo Holly -me suelta y se marcha-
Estuve esperando a James, pero Marie y su madre no le dejaban dar ni un paso. Más tarde James dió un pequeño discurso improvisado sobre lo que ha sido este año para él. A las 12:30 de la noche, más o menos, los invitados se fueron. A la madrugada me despierto sedienta, con una sed horrorosa, creo que el vino no me sienta muy bien. Decido bajar a por un vaso de agua, voy caminando hasta llegar al balcón del piso de arriba cuando termino de beber, observo la Luna, tan hermosa como siempre e iluminando con su blanquecina luz a todo aquel que precisa de ella, y las estrellas, tan leales como siempre, acompañan a esta.
-¿Qué haces? -me doy la vuelta asustada, es él-
-Fui a por un vaso de agua y me paré aquí. -se acerca a mi y se apoya contra la barandilla-
-Siento no haberte acompañado en la fiesta, ya sabes como es mi madre y Marie, y también siento lo de tu vestido...
-No te preocupes, encontré uno mejor -digo en tono burlón-
-¿Ah si? -me sigue la corriente- debo admitir que ese vestido te quedaba muy bien pero me ofende lo que dices -bromea-
-Jajaja es lo que hay, prefiero los pequeños detalles significativos que los grandes que no me llenan -me agarra las manos-
-¿Eso crees? -nos reímos con cuidado para no despertar a nadie, trata de hacerme cosquillas, se acerca más y me agarra por la cintura; por un momento nos paramos, cuando sus labios quedan a 3 centímetros de los míos-
-¿Qué ibas a decirme antes? Dijiste "tú has sido mi mayor problema para encontrar..." -dije para apartar el deseo por mi parte-
-Ya lo sabes.
-No, no lo sé y...
-La felicidad.
-¿Qué? -pregunto cuando me interrumpe-
-Para encontrar la felicidad.
Silencio. Momento irrumpido por nuestros labios, por sus manos rodeándome. Más silencio. Ahora solo el ruido de nuestros pasos al caminar, llevándonos a otro lugar...

domingo, 19 de junio de 2011

Capítulo 32: El gran momento.

Llego a la casa corriendo, con el aliento a punto de agotarse. Todo ya estaba preparado, faltaba que llegaran los invitados y se vistieran los padres de James y él, que aún no había llegado. Cuando entro en mi cuarto me despojo de mi ropa y con sumo cuidado saco de la caja el vestido, me lo pongo y voy al baño para peinarme y maquillarme, cuando termino me asomo por la ventana, hay coches llegando y gente entrando. Se supone que la madre de James no sabe que soy su "acompañante" pero por alguna extraña razón me gustaría ser su pareja en el baile.
.-Holly, la está esperando abajo James. -entra Margaret de repente-
-¿Si? ¿Pero no iba a subir primero?
-Se suponía que sí pero por mucho que he insistido Marie no le deja ir. -Marga se marcha al observar ninguna respuesta por mi parte; ¿y ahora? ¿Qué hago? Se abre la puerta-
-Enseguida bajo Marga. -se oyen risas, es Jorge-
-Estás preciosa. -bajo la cabeza y asiento a modo de gratitud- Oye... lo que pasó ayer... -recuerdo cuando nos peleamos- Bueno, que espero que aceptes mis disculpas. -se me parte el alma al verlo así-
-Ohh Jorge, no te preocupes, no hay nada que perdonar, aunque ya que has sacado el tema siento haberte hablado en ese tono. -asiente y rodea mi cabeza con sus manos, me observa con una mirada llena de dolor y desesperación- ¿Pasa algo? -suspira-
-Holly... me marcho. -mi corazón se acelera-
-¿Qué? ¿Pero adónde?
-Mi trabajo hasta ahora era proteger a Marie debido a que es princesa de Francia. -hago ademán de que continúe- Ya sabes que soy militar, y mi mayor misión ha sido y será luchar, luchar por mi honor y por mi pueblo. -sin querer los ojos se me van llenando de lágrimas-
-¿Quieres decir... que te marchas? ¿Para siempre? -asiente-
-Quiero que sepas que te quiero y te querré siempre, aunque sé que tú le quieres a él -hace una pausa- aunque sepa eso quiero que luches por tus sueños, y si son con él adelante.
-Eres demasiado bueno -le abrazo- Ojalá que algún día encuentres a una chica que te sepa valorar como yo no lo hago. -levanta mi cabeza con su mano, agarrando mi barbilla-
-Si que lo has hecho, desde que éramos niños tú has sido la única persona que me ha echo abrir los ojos. Y sinceramente, la única que me ha hecho ver que para todo hay que tener esperanzas, a veces no sirven, pero me ha servido de lección para no rendirme nunca. -Iba a decirle que yo no soy la persona indicada para tener esperanzas pero... Mejor dejarlo estar, no quiero estropear otro momento con mis palabras.- Me tengo que ir.
-¿Pero ya?
-Así es. Mi trabajo aquí ha terminado. -se acerca a la puerta y la abre- Un placer haberte visto de nuevo Hol -así me llamaba cuando éramos niños- Espero volver a verte algún día.
-No esperes porque eso llegará, tarde o temprano pero llegará. -me abraza y sin que me de cuenta roza mis labios con los suyos, me dejo besar porque sé que él lo siente de verdad y no podría pararlo. Y aunque preferiría que no lo hiciera es la única forma de expresarle que, aún sabiendo mis sentimientos, le quiero mucho. Se aleja, me sonríe y se marcha.-
Antes de salir me miro al espejo; recuerdos abordan mi mente. Sonrío y me muerdo el labio inferior: Es la hora. Salgo por la puerta, camino despacio sin hacer ruido. Llego hasta una gran barandilla que da a las escaleras, empiezo a ver a los invitados que me observan. Me paro antes de empezar a bajar las escaleras. Miradas clavadas en mí, la de James también.
Toco, de nuevo, la barandilla; respiro hondo y empiezo a descender a donde quiera que me lleven estas escaleras.

lunes, 30 de mayo de 2011

Capítulo 31: Perfecto...

-¿Te gusta? -Jorge me mira mientras yo giro sobre mi misma-
-Estás espectacular pero... ¿cómo has conseguido ese traje?
-Es que tengo que ayudar a James con sus preparativos y... me pidió ser su pareja ya que tú vas a ser la de Marie.
-Es cuestión de trabajo. -me interrumpe-
-Lo mío también.  -suspiro, me desvisto y me pongo ropa para dormir-
-Si piensas que James te ama estás equivocada, Marie me habla maravillas de como la trata a ella, así que déjate de soñar.
-No sueño, además ¿por qué dices eso? No quiero a James... Ni él a mi.
-¿Pero si te amara no te dejarías? -tocan la puerta y entra Marga-
-Señorita quería preguntarle... Ohh lo siento, si está ocupada mejor vengo en otro momento-
hago ademán de responder pero Jorge se adelanta-
-Gracias Marga, puede retirarse -así lo hace-
-¡Qué arrogante! Odio a los hombres con orgullo que se dejan llevar por su rabia -mis palabras salen de mi boca como escupitajos-
-Si odiaras como dices no amarías a James -veo como se marcha, me miro al espejo; ¿he cambiado como dicen? ¿Es verdad que soy más impulsiva que racional? Aunque después de todo el corazón siempre vence a la razón pero... ¿Soy la misma de antes?
***
Abro los ojos, me he quedado dormida. Ya es de día, me levanto con un dolor de cabeza terrible. ¿Dónde está el vestido? Anoche lo dejé encima del sillón, ¿ha desaparecido? Busco por todas partes, ni rastro de el, le pregunto a Marga, no sabe nada. Paso por el pasillo de vuelta a mi cuarto, oigo risas, miro a hurtadillas por la puerta del cuarto de Marie.
-¿No es precioso? -le pregunta a una sirvienta que asiente sin saber por qué, se da la vuelta y me ve, salgo corriendo a mi cuarto; ¿lleva mi vestido? Pero ¿por qué?
-Siento mi irrupción pero me he dado cuenta de que estabas cotilleando.
-No es cotilleo Señorita pero me he fijado que llevaba el vestido que era mío.
-Era, tú lo has dicho, el mío me gustaba sí, pero no tanto como este...
-Se lo diré a James.
-No sé como, se ha ido a que le arreglen para la fiesta y volverá por la noche...
-¿Por qué lo ha hecho?
-Porque sé que lo amas y si él tiene certeza de ello hará lo posible por estar contigo así que he intervenido. Es todo, te veré esta noche... Con tu uniforme de "gala" -recalca la última palabra-
Me quedo sola, cierro los puños de rabia y me tiro a la cama. Me giro, veo el libro que me regaló Peter, lo tiro contra el suelo, no sé muy bien por qué. Arrepentida me levanto y lo recojo, se cae una hoja de la última página, que raro, creí haberlo leído todo:
                        Querido diario:
           ¡La gente es tan cruel! Me han robado mi dignidad y no sé como recuperarla...
           Pero esta guerra no la he perdido aún... ¡no consentiré que nadie me robe mi
           dignidad! Todo tiene solución, así me enseñó madre, ¿no? Y con mi orgullo im-
          petuoso me voy a recuperar lo que es mío. Con mi orgullo y con mi alma,
          debería decir...
Salgo de esa casa corriendo sin que nadie eche en falta mi ausencia, voy a mi antigua casa, donde vivía con Mary. Entro y oigo como cruje la puerta. Miles de recuerdos me vienen a la mente: infancia, inocencia, dulzura, afecto, sonrisas, felicidad... No está Mery, ¿se habrá mudado? ¿habrá... fallecido? No lo quiero ni pensar. Recuerdo que hace mucho tiempo me dijo que cuando me recogió de la calle, cuando era un bebé, tenía una caja con ropa para mí y con ropa de mi madre por si un día la echaba en falta, me pregunto si todavía estará esa caja, nunca la he mirado porque Mery me ha dicho siempre que cuando crezca me la podré poner.
Voy a mi cuarto, todo está como antes, la cama y la mesita de noche al lado de la ventana, con las cortinas desvaídas. No hay nada, suspiro, y camino hasta llegar a la ventana, pero antes de llegar, se rompe un trozo de madera del suelo, mi pie casi cae dentro del hueco, me acerco, está lleno de polvo, meto la mano dentro; saco una caja vieja, ¡ahora lo recuerdo! ¡Por eso nunca encontraba la caja! Mery siempre me decía que la escondía en un lugar donde algún día yo descubriría... Cuando realmente me haría falta, ella siempre ha creído en el futuro y el destino... Abro la caja, veo ropa de calle, y por último un vestido azul, lo despliego: perfecto...

domingo, 8 de mayo de 2011

Capítulo 30: En la vida hay que cometer locuras

Sábado 21 de Noviembre. Mañana es el cumpleaños de James; observo por la ventana de mi cuarto, Elizabeth está dando instrucciones sobre la mesa de la comida mientras muchas sirvientas traen sillas compradas y otras se encargan de decorar el ambiente de la casa. Me pongo el uniforme, alguien me tapa los ojos, sonrío.
-Sé que eres tú. -no dice nada simplemente se limita a besarme, observo los ojos de Jorge, tan inocentes como siempre, sonríe-
-Hoy por la tarde tengo que ir a recoger unas cosas al pueblo de al lado, es que allí tengo mi uniforme para celebraciones importantes -hago un mohín por su respuesta- Si algún día tú y yo llegamos a celebrar algo, ese día no me pondré el uniforme, me compraré el mejor traje que haya -se acerca a mi oído y susurra- Solo para ti... -le doy un beso, es demasiado bueno-
-Tengo que preguntarle a la Señora qué he de hacer.
-Está bien, te veo esta noche. -me da un beso a modo de despedida-
Bajo al jardín donde se encuentra la Señora.
-Disculpe -se da la vuelta- Aún no me ha dicho que tengo que hacer -sonrío cordialmente-
-Ohh lo sé, me gustaría que hicieras algo más -tiene aire pensativo- más trabajado. Quiero que te encargues, hoy y mañana, de todo lo que le haga falta a mi hijo -me late el corazón a mil, sé que lo hizo adrede, se ríe con disimulo- Estate atenta a todo lo que necesita -observo como se marcha dando más instrucciones a otras chicas, subo al cuarto de James en silencio, preocupada-
Un simple toc toc. Entro.
-Hola, su madre me ha dicho que le ayude con todos los preparativos para mañana y... -dejo de hablar, Marie sale del baño en bata y él se levanta en ropa interior, respiro agitadamente-
-Ehh sí claro, ¿me das un minuto?
-Faltaría más. -cierro la puerta a mis espaldas, una lágrima se resbala por mi mejilla-
-Ya puedes entrar -su sonrisa tan cálida como siempre me sorprende, es Marie la que me habla- yo bajo a desayunar -asiento y entro-
-Bueno -se rasca la cabeza incómodo- Tendrías que ir a buscarme los zapatos que encargué y bueno, también me puedas dar tu opinión sobre el traje -sonrío con cuidado, ¿cómo puede ser que le resulte tan fácil hablarme y encima parecer natural?- Vale pues, vístete y me acompañas a la tienda.
-¿Ahora? -se acerca a mi, su mano roza mi mejilla y sonríe con añoranza-
-Sí. -aparta la mano y se da la vuelta como molesto-
***
Lo espero en la entrada de la casa, por alguna extraña razón me he puesto un vestido que me hizo Mery para cuando creciera, de color azul cielo a juego con una cinta para el pelo. Lo veo bajar las escaleras, con unos pantalones blancos y una camisa de botones que deja entrever su pecho.
-¿Lista?
-Sí -me pone la mano en los hombros y me conduce a su coche, me siento a su lado y veo como conduce-
Llegamos a la tienda y habla a la dependienta sobre el traje que dejó reservado.
-Siéntate y me dices tu opinión, ¿si? -me siento en un sillón a la espera, unos 5 mints. después sale, tiene un traje; chaqueta y corbata, le queda genial aunque podría ser mejor- ¿Y bien?
-Te queda bien aunque... -frunce el ceño y yo sonrío, miro los trajes y veo uno perfecto- ¿No te gustaría probar algo nuevo? -le enseño un frac, camisa blanca y el resto negro, algo que se ha echo muy reciente-
-Es que ese traje es muy nuevo... ¿Y si no les gusta?
-Tú pruébatelo y ya vemos -me hace caso, después sale; le queda aún mejor- Creo que tienes razón, me queda genial pero... ¿cómo me pongo esta cosa? -señala la pajarita, me acerco a él y se la coloco, observando como se pone nervioso y como se muerde el labio inferior, se mira cuando termino- ¡Vaya! ¡Está genial! Me arriesgaré a que mi madre me eche la bronca -me sonríe y me agarra la mano, me acerca al espejo- Estarías genial a mi lado en la fiesta.
-¿No te acompaña Marie? -dije molesta-
-Que va, ella solo bailará conmigo. ¿Te gustaría acompañarme?
-Tengo que trabajar como todas.
-Sí pero mi madre me deja elegir a una sirvienta para que me acompañe.... ¿no te gustaría?
-No tengo dinero suficiente.
-Yo te lo compro. -hago otro mohín- ¡Venga porfa!
-Tu madre se enfadará.
-En la vida hay que cometer locuras. -me convence y vamos a una tienda de chicas, ¡todo es tan bonito! Me empiezo a probar y él se limita a mirar como el vestido se me adhiere bien a mi cuerpo, se pone nervioso y traga de vez en cuando. Al final me quedo con uno de color rojo, con escote de palabra de honor y algo pomposo, pero como es lo que todas llevan a la fiesta no me puedo quejar...-
Llegamos a la casa, está vacía, se habrán ido todos a comprar más preparativos y la ropa. Le preparo la ropa de James en una percha y la cuelgo en un barrote de hierro para que quede totalmente liso.
-¿Necesitas algo más? -se sienta en un sillón de al lado de la puerta-
-Creo que no -me dirijo a la puerta para marcharme, me coge de la mano, lo miro, tiene la cabeza gacha-
-Lo siento. No quería que pasara esto y... cuando paso tiempo contigo pienso que todos es... como antes. -se levanta, su altura me sobre pasa- Te quiero y no sabes cuanto tiempo he intentado olvidarte pero... Es imposible, Marie y yo tenemos discusiones porque ella hace que te olvide pero no lo consigue, a veces, cuando nos besamos pronuncio tu nombre y se enfada. Y ahora tú estás con Jorge y no puedo hacer nada. Te quiero -no dice nada más y sin pensar lo que yo siento se abalanza, su mano coge mi espalda y la otra mi cabeza, sin que me pueda mover.- No sabes todo el tiempo que llevo esperando este momento -vacila, se detiene solo para rozarme con sus suspiros, nuestros labios, ansiosos por cierto, se tocan débilmente como una pluma cuando cae al suelo, después se hunden lentamente hasta que se mueven al compás, exasperados, deseosos... Lágrimas caen de mis ojos, le aparto, me mira confuso-
-¡No vuelvas a hacer eso! -y aunque me duele se lo digo-
-¿Por qué? ¡Sé que me quieres! -se acerca y me vuelve a besar- Te dejas, eres débil porque quieres besarme, porque me quieres tanto como yo a ti.
-¡No! ¡Yo quiero a Jorge y como lo vuelvas a hacer te juro que me largo de esta casa! -Salgo de la habitación-
Vale, tiene razón, ¡quiero besarle! ¡Pero no puedo porque estoy con Jorge y él hace que le olvide! ¡Él me hace feliz y... me quiere! Me encierro en mi cuarto y me quito la ropa, me quedo en ropa interior, me apoyo contra la puerta, me dejo caer, más y más lágrimas se desbordan hasta caer a un abismo y romperse en miles de cristales.
Me viene la frase de James a la cabeza: En la vida hay que cometer locuras. Sí, es verdad. Pero no hasta tal punto de dañar a quienes quieres.
Vestido de Holly.


Traje de James.


sábado, 30 de abril de 2011

Capítulo 29: El bufón y la dama.

Le miro, me mira, nos miramos. Con una mirada nos decimos todo, ¿por qué lo has echo? Dice mi mirada, él la lee, no responde, no sé interpretar la suya. Él piensa que he cedido, que por fin le pertenezco, coge mi cabeza entre sus manos y, en vez de besarme, sus labios recorren mi cuello hasta llegar a mi mandíbula, y se paran en la comisura de mis labios, rozándolos. No cierro los ojos, veo como él sí, apreto los puños contra mis costados, espero a que termine. Por fin, después de que sus labios recorrieran varia partes de mi cara, abre los ojos y me mira.
-¿No decías que querías esperar a la chica de tus sueños? -dije en un susurro, me mira con cariño-
-¿Para qué si la tengo delante mío? Su cuento de hadas terminó, -eso me hiere- pero yo seré el chico que la libere del dolor que lleve dentro. No soy el príncipe del cuento pero... Puedo ser el bufón que siempre la hace reír -mi corazón se acelera, ¿soy yo la chica que tanto esperaba?-
-Hay veces que el bufón se ilusiona.
-Y hay veces que la dama se ciega hasta darse cuento que lo ama-besa mi mejilla y me ayuda a levantar, me lleva a casa-
Durante el camino, un impulso me abrumó; mi mano, inquieta por cierto, tocó con cuidado la suya hasta entrelazarlas, él solo sonreía, yo bajaba la mirada. ¿Estaba yo destinada a terminar con Jorge? ¿Qué iba a hacer ahora cuando James me viera? Total, él tenía que rehacer su vida, y yo la mía.
-Sé que es duro pero, déjame intentarlo. -se para y me doy la vuelta- Sé que estabas ilusionada con él pero, deja que te enseñ ver que siempre puedes amar a otras personas, deja que te enseñe otro cuento, otro cuento del cual saldrás beneficiada. -sonrío haciendo un mohín-
-Eres tonto. -frunce el ceño- Pero te quiero -las palabras me salen de la boca solas, y, él sonríe satisfecho y me estrecha contra su pecho-
-¿Entonces me dejas ser tu tonto?
-Creí que ya lo eras -y sin pensar mis labios rozan los suyos-
***
-Quiero decirles a todos que el próximo domiengo será el 18 cumpleaños de mi hijo James, asi que poneos los trajes de gala que tienen, el uniforme elegante. -dice Elizabeth- Jorge querido, tú si quieres puedes ir con tu uniforme de militar, que así luego podré fardar de tener un militar -dice en voz baja, él solo asiente. Veo a James que está con Marie y ambos están cogidos de la mano, ella sonriente como siempre, él está serio-
Casi todas las noches, Jorge y yo salíamos a hurtadillas al pueblo para estar solos, hablar, reír, y aveces, compartir sentimientos que no podíamos esconder.
Cuando llegamos a casa esa noche, se quedó en mi cuarto a dormir. Abrazada en sus brazos, soñé cómo fue la 1ª vez que James vino a mi cuarto y acabamos dormidos, abrazados el uno al otro. Y ahora es la situación contraria, Jorge está a mi lado. A veces tengo miedo, miedo porque no sé si mis sentimientos son los mismos que Jorge siente hacia mí, él es mi compañero cuando más lo necesito, es como... Como un marinero, sí; y yo soy la chica que pone la comida en el comedor del barco: siempre hemos sido amigos pero, dicen que de la amistad al amor hay un paso, quién sabe. Aunque a veces quiero que sea mi camarada muchas otras quiero que sea mi, según él, bufón para no solo hacerme reír, sino para que en muchas ocaciones poder escaparme con él y vivir un magnífico cuento en el que nadie nos intenta separar, ¿se puede comprar la felicidad? No lo sé pero, si no es con la persona que deseas es complicado ser feliz... Aunque siempre se puede conseguir.
El cuento anterior fue el de una chica y un futuro noble a hereditar todas las riquezas de su padre. Pero eso, en esta época es imposible, así que, cada uno con quien le corresponde, ¿no funciona así? Un bufón y una dama, no puedo pedir nada más, tampoco quiero.

viernes, 15 de abril de 2011

Capítulo 28: Cuentos de hadas

Desde hacía ya unos días que James y yo no hablamos, he estado muy a lo mío, lo de siempre. A veces se acercaba a mi e intentaba abrazarme o besarme pero, le ignoraba, es lo mejor para él y para todos. Eso sí, odio cuando los veo paseando por el jardín, no tengo nada en contra de Marie pero, los celos me invaden cuando la veo sonriéndole y siendo tan cálida. Recuerdo  cuando la madre de James me habló muy seriamente, me dijo lo de nuestra antigua relación y que si volvía a flirtear con él, cuestionaría mi despido.
Este domingo, todos habían salido a conseguir más preparativos para el cumpleaños de James, todos, excepto Marie, que se quedó con motivo de cansancio. Estaba quitando el polvo a la mesa del comedor donde ella se encontraba.
-Disculpa -me dijo por 1ª vez en su vida, me doy la vuelta- Tú debes de ser Holly, ¿no?
-Así es, ¿necesita algo? -le pregunté -
-Quería hablar contigo sobre... James. -mi corazón se acelera-
-Ahh. -dije con un movimiento de labios-
-Holly, sé lo que tú y él tuvieron en el pasado, no me lo dijo James, sino su madre.
-No se preocupe, no tendré interés en acercarme en él, si es lo que piensa.
-Veo que su madre tenía razón sobre ti. -pregunté con la mirada- Veo que quieres estar con él pero ya conseguiste lo que querías de él.
-¿Qué insinúa?
-Ese no es el caso, mira Holly, te lo diré solo una vez; yo no he tenido interés en casarme con él pero, nuestras madres se conocen desde la infancia, me negué cuando me comunicaron mi casamiento con él, pero es obligado; ya sabes, un matrimonio concertado. Pero desde que le conozco siento que... -se muerde el labio inferior- Ansío su compañía y que le quiero cada día más, pero sobre todo, que quiero permanecer a su lado toda la vida. Así que no permitiré que nadie ni nada se interponga entre nosotros.
-No me voy a interponer. -dije, aunque mi orgullo quería salir-
-Eso espero, pero no te preocupes, encontrarás a tu príncipe o... a un carpintero, ¿quién sabe? -se ríe y se marcha, mis puños se cierran y me trago el orgullo, siempre me muerdo la lengua hasta el punto de sangrar veneno. Voy a la cocina para salir por la puerta trasera que da al jardín, me choco contra Jorge, éste me coge antes de que me caiga.-
-¿Estás bien?
-Sí -dije mientras me soltaba- creí que habías salido. -se apoya contra la pared con aire despreocupación-
-Sí bueno, Marie está arriba leyendo y no tengo muchas ganas de salir, ¿qué vas a hacer?
-No sé, creo que miraré si las flores precisan mi ayuda, ya que aqui nadie la necesita.
-Jaja, ahora que lo dices... -dice sobre-actuando- Este jardín es enorme, ¿damos una vuelta?
-Bueno, no tengo nada mejor que hacer... -me ofrece su brazo y lo cojo, sonrío y me lleva afuera- ¿Adónde vamos? -pregunto caminando por el inmenso jardín-
-A donde nos lleven nuestras almas, ¿no crees? -le miro y observo como su rostro ha ido cambiando, hasta convertirse en el de un hombre, nos sentamos en un banco-
-Marie me ha hablado de... Tu supuesta historia entre James y tú -dice de sopetón-
-Ohm.
-¿Es cierto? -aparto la mirada-
-No es de tu incumbencia.
-Puedes confiar en mi, ya lo sabes -suspiro derrotada-
-Estuvimos juntos... un tiempo. Era un cuento de hadas que no se cumplió.
-¿Por qué lo crees?
-Porque los cuentos de hadas tienen un final feliz.
-Quién sabe, quizás no sea con ese chico pero, creo que tendrás una historia con final feliz, puede que con él o... con otro.
-¿A qué te refieres? -pregunto y sonrío a la vez-
-No lo sé, el destino es una caja de sorpresas. -reflexiono sobre eso-
-¿Y tú? ¿Tienes ya un cuento de hadas o aún no lo has escrito? -dije siguiendo el juego-
-Jajaja, lo mío es más complicado, sigo esperando a que la mujer de mis sueños venga un día a mi, pero es complicado porque ella ya tiene su propio cuento de hadas.
-Lo siento. Tú te mereces a alguien que te haga caso. -por alguna extraña razón, se ríe-
Esa tarde, Jorge y yo, estuvimos compartiendo miles de cosas que no tuvimos la oportunidad de contarnos, por un momento y después de varios días, me sentí... ¿cómo decirlo? ¿Bien? Yo diría que menos atada.
-¿Quieres dar una vuelta? -me pregunta tras minutos de silencio-
-Claro -asiento, aún es temprano y nada mejor que la compañía de Jorge para relajarse-
***
Me llevó a un extraño prado, era todo verde y con preciosas flores amarillas, solo había un árbol con miles de ramas. Nos subimos al árbol tratando de no caernos, reíamos y, como 2 niños, dejamos que la niñez del pasado nos envolviera por su inocencia.
Jorge se colgó del árbol con los pies.
-¡Ehh! ¡Cuidado! ¡Haber si te vas a caer! -dije preocupada y bajé. Hizo señas para que me asustara y pensara que se caía, pero, la suerte le jugó una mala pasada, la rama sedió al peso y cayó, puso las manos a tiempo pero sus labios aterrizaron contra algunas piedras de debajo, aterrorizada me pongo a su lado y le doy la vuelta- ¡Jorge! ¿Estás bien? -no responde- ¡Jorge por favor! -me tumbo contra su pecho y dejo que las lágrimas corran libres por mis mejillas, siento una mano en mi espalda-
-Holly -dice con dificultad- Me estás oprimiendo y no puedo respirar -me quito de inmediato-
-¡Jorge! -dije y le abrazo, él, hace lo mismo- ¡Eres tonto! ¿Lo sabías? ¡Eres tonto! -le doy débiles puñetazos en el pecho- ¡No me vuelvas a hacer esto! -se ríe-
-Jajaja, no te preocupes, estoy vivo, ya sabes, mala hierba nunca muere. -me atrae contra su pecho y dejo que me consuele, lo miro y veo que su labio sangra un poco-
-Tienes sangre. -saco un pañuelo de mi vestido y con cuidado le limpio la herida- Ya está.
Y de repente, siento la calidez de sus labios contra los míos, y saboreando los pequeños restos de sangre que aún le quedaba. Mis ojos se abren y sus manos me cogen de tal forma que no me pueda escapar, cierro los ojos, y, pensando en James, una lágrima se escapa de mi ojo...
Nos quedamos a medio centímetro de rozar nuestros labios de nuevo, me mira y lo miro asustada por la situación.
Sus labios quitan la lágrima traicionera, rozándome la mejilla, el vello se me pone de punta.
¿Es este... mi cuento de hadas?

sábado, 9 de abril de 2011

Capítulo 27: La respuesta a uno de mis por qué

La oscuridad me absorbe, La Luna me envuelve con su manto de luz y sus amigas, las estrellas, la acompañan para que la noche no sea tan oscura. Aún estoy en la ladera, sola, perdida, y, con los ojos húmedos. ¿Por qué? Es una pregunta que no tiene respuesta alguna. ¿Por qué tuve que trabajar en esa casa? ¿Por qué de todas las casas que hay me tuvo que tocar en la que vive el chico que más amo? ¿Por qué tengo que llorar por alguien? ¿Por qué me duele tanto, si total, era un amor pasajero? ¿Por qué deseo ahora mismo no haber salido del orfanato y así nunca haberle encontrado...?
Me agarro las rodillas uniéndolas a mi, como si me estuviera destrozando por dentro. Solo se oyen mis gemidos, mis llantos, mi respiración agitada y mis silenciosos por qué.
Decido volver a casa, y por los caminos me caigo varias veces haciéndome daño en las rodillas y manos, me levanto y veo piedras, esas son las piedras que hacen que me caiga, las que hacen que yo sea fuerte pero saben que el fondo soy débil. Mi intención era volver a casa pero como no veo nada por la oscuridad, acabo perdiéndome en algún lugar. A mi alrededor hay como trozos de bloques en el suelo, con inscripciones, con flores; algunas vivas y otras muertas. ¿Qué es este lugar? Unas pequeñas farolas se encienden, me supongo que será por algún mecanismo. Es un cementerio, hay lápidas y muchas malvas. Siento escalofríos por el cuerpo, no tengo miedo porque qué más me da sufrir otra desgracia más. Camino con cuidado, observando las mil y una tumbas que hay. Me tropiezo y caigo al suelo, giro la vista atrás, hay unos matorrales que hicieron que me cayera, vuelvo la cabeza, estoy encima de una tumba enterrada, con una lápida y una inscripción; me levanto con rapidez, eso si que me da mal rollo, estar encima de una tumba. Antes de girarme e intentar escapar de allí, observo la inscripción de la lápida, su nombre me llama la atención; Jonh Smith y al lado, otra tumba; Déborah Smith Nichols. Se frunce mi ceño, en la inscripción del hombre ponía: Aquí y ahora, siempre yaceré en mi lecho de muerte junto a mi esposa. El cielo es gris cuando menos lo parece.
Y en la inscripción de la mujer pone: Esto es el comienzo de mi final, encontrarte a ti será lo último que haga pues mi muerte solo es un intento de hallarte allí arriba.
Mi corazón se acelera, la mujer tiene los mismos apellidos que yo: Holly Smith Nichols, y el hombre es Smith, por lo que la mujer sería su esposa y adoptó el apellido de él. Pero... No puede ser. Una lágrima se derrama por mi mejilla. Son... ¿mis padres? Hay muchas posibilidades de que no lo sean pero... los apellidos son idénticos. Presa del miedo salgo de aquel cementerio. Corro para estar segura de lo que sea que me oprime el pensamiento, lloro de los sentimientos que me abruman, respiro para calmarme y cierro y abro los ojos para saber que esto no es un sueño...
Sin saber como, acabo llegando a la casa solo iluminada por las farolas de la calle. Entro en silencio cerrando la puerta a la vez, suspiro, ¡cuántas cosas en una noche! Subo sin ser oída, aunque el crujido de las escaleras se hacía sonar. Entro a mi cuarto cerrando de nuevo, preparo la bañera con agua caliente, casi hirviendo. Dejo que el calor del agua me tranquilize, aunque ni eso porque tenía tantas cosas en la cabeza que no sé como no me explotaba.
Me envuelvo en una toalla y entro de nuevo a mi cuarto, me pongo ropa para dormir. Estoy agotada. Miro por la ventana y veo La Luna, tan hermosa como siempre y dos estrellas juntas que brillan como una vela en una habitación oscura. Nunca he echo esto pero... Cierro los ojos y pido un deseo: Deseo pase lo que pase yo trate de ser feliz.
Abro los ojos y corro la cortina desvaída, me acuesto en la cama tratando de no tiritar.
Poco a poco me dejo dormir pensando en tantas cosas inexplicables: 1 En James, he echo lo más correcto para él y, en el amor, hay que correr riesgos en tu contra, y 2 Si verdaderamente esos son mis padres, no debo entristecerme porque estén muertos, ya que he encontrado la respuesta a uno de mis por qué, un por qué que creí nunca hallarlo, ¿por qué no puedo estar con mis padres? Me preguntaba antes, ¿la respuesta?
Porque a pesar de que estén en el cielo, todas las noches me observan desde allí arriba, y saben que siempre están a mi lado, ¿en el cielo? No solo en el cielo, sino en nuestros corazones.